AUTHOR: ROBERT GARLITZ DATE: 12/24/2005 02:28:00 PM ----- BODY:
CONFERENCIA DE VI EL ACTO SERÁ CONCURRIDÍSIMO, habido en cuenta el interés con que nuestro público atiende las manifestaciones del arte y más todavía por tratarse del señor Valle-Inclán, castícismo y brillante escritor cuyo renombre literario tiempo haya que pasado los montañosos límites de España. Anoche dio su primera conferencia en el Teatro Nacional el ilustre escritor Ramón Valle-Inclán. La sala de nuestro coliseo presentaba el bonito aspecto de los grandes soirées. Los palcos, balcones y platea estaban ocupados por distinguidas damas y hermosas niñas. A las 8:30 se levantó el telón y apareció el conferenciante acompañado del doctor Manuel Domínquez y del señor Arsenio LÓPEZ Decoud quien hizo la presentación en la brillante alocución que publicamos: PRESENTACIÓN DE LOPEZ DECOUD DEBO presentaros a DON rAMÓN DEL vALLE-iNCLÁN Y OS LE PRESENTO. Llega a esta tierra y siente intensamente el orgullo de su raza y tiene el culto de los artífices de su lengua precedido de la fama de su nombre, de singular eufonía y del eco de sus Sonatas armoniosas, sentimentales y patéticas como las de Beethoven, el genio heroico de la música. Poeta de la lírica y de la epopeya, prosador de la prosa musical, alada flexible y ondulante, de la que inquieta y perturba el espíritu como a las carnes la caricia de un puñal cincelara Benvenuto , el magno orfebre , con sus motivos de Amor y el Heroismo A sus conjuros se mueven y hablan los personajes reales o ficticios de sus dramas y novelas Sus mujeres , las flores de su verjel poético, son quizá Flores del Mal , pero son tan bellas!Es tan sutil, tan afrodita el perfume que exhalan sus caballeras de rizos rubios como los rayos de un sol del mediodía o de ondas negras y sombrías como alas de cuervos que al darnos la sensación de embriaquez os hace pensar en que tal vez sea cierto que fueron más bellos los destinos de Tais la de Grecia , de Ninón , la de Francia y de María la de Magdala que las de aquellas Flores de santidad, de mejillas penitentes y huérfanas de caricias porque no alcanzó a ellas nunca el soplo quemante de los amores humanos . us varones son notables y altivos y valientes, parecen figuras desprendidas de antiguos tapices y se mueven y nos hablan con gesto sobrio y distinguido.. Entre ellos se destaca el marqués de Bradomín, personaje encantador en cuya pintura se contemplan combinados con rara maestría lo imaginado y lo real. Aquel prócer donjuanesco, descreído, galante y sabio como un cardenal del Renacimiento cruza soberbio y altivo las cuatro estaciones de la vida al son de las magníficas sonatas. Al llegar a su invierno , el triste ocaso de la juventud con la capa de almaviva sobre los hombros y el yelmo de Mambrino en la cabeza sobre ola que cayó sin deshelarse la nieve de tantos años, le oimos exclamar con honda y desesperada melancolía, frases de esas que despiertan amarguras dormidas en nuestro ser, las mismas que en su hora han de , dice el marqués, asomar a los labios de todos que han vivido mucho del ideal y muy poco de la materia. Siento , dice el marqués de Bradomín, el frío de la vejez más triste que el de la muerte. He sufrido todos los dolores,he gustado todos los placeres, He apagado mi sed en todas las fuentes y he reposado mi cabeza en el polvo de todos los caminos. El no sintió el rencor de los desengaños, sintió una melancolía como si la nieve del invierno cayese sobre su alma y su alma semejante a un campo yermo se amortajase con ella. Con la cabeza llena de canas y un brazo menos, comprendió aquel don Juan que en frente a las mujeres solo le estaba bien la actitud de un ídolo roto, indiferente y frío y el recuerdo de una muerta que le amó mucho lloró como un dios antiguo al extinguirse su culto. La fina y delicada trama de sus obras tan vividas , tan humanas se anula y se desata en los palacios de esa vejez señorial y melancólica de los lugares por donde en otro tiempo pasó la vida amable de la galantería y del amor, en jardines de mirtos seculares, bajo la fronda de sus laberintos sobre las terrazas y en los salones donde florecieron las risas y los madrigales , donde las manos blancas y pequeñas deshojaron las margaritas y guardan ell secreto cándido de los corazones. Y sobre palacios y jardines, límpidos cielos de azul heráldico en los que la caricia de la luz tiembla obre las flores como un pájaro de oro , y la brisa traza en el terciopelo de la hierba huellas ideales y quiméricas como de hadas que danzasen. Si es de noche, en el azul sombrío tiemblan las estrellas y la quietud de los jardines parece mayor que la quietud del cielo Y el mar , a lo lejos, misterioso ondulante, exhala su eterna queja. Las olas fosforecen al pasar tumbando los delfines y una vela latina cruza el horizonte bajo la luna pálida. Cuando llueve, su cielo es negro y amenazador,. los pájaros sin nido buscan albergue bajo el alar, y estremecidos de frío sacuden el plumaje mojado piando tristemente aspirando por la primavera, la gentil enamorada que con sus galas reverdece los troncos añosos, la primavera que canta en las ramas y duerme en los nidos, aquella que se baña en las fuentes con ríos de alborada que deja en los zarzales en carne de flores ., mariposa blanca, alondra cantora, juvenilia de luz, alma de aromas! Si hay tempestad, el mar y el viento ululantes juntan sus voces en oscura y terrible sinfonía , las vidrieras en los altos ventanales de los castillos se cierran estrelladas sobre los alféizares o se abren de golpe trágicas y violentas y en los jardines los cipreses cabecean desesperados.. Mucho podrían aún decir mi admiración y mis entusiasmos por este alto, original cincelador de la frase que ha querido con su presencia blasonar nuestro medio intelectual , del que ha sabido combinar tan sabiamente la vaguedad inquietante del decir decadente en cierto modo y ultra moderno sobre todo con esa ciencia elegante , espiritual y única del Renacimiento. A no seguir me obligan otras legítimas impaciencias y la mía propia por oirle. Y termino dejando presentado no como debiera serlo sino como he podido al Benvenuto Cellini de la prosa española. Una salva de aplausos saludó las últimas palabras del señor López Decoud y el señor Valle-Inclán empezó a hablar sencilla, dulcemente, dibujando en galanas frases salpicadas de gracia y de espíritu las grandes siluetas de Zorrilla, Campoamor y Manuel Palacios siendo escuchado con religiosa atención por una numerosa y selecta concurrencia a quien hizo disfrutar durante cerca de dos horas amenos y gratos momentos de arte. sigue una lista de las familiAS EN ASISTENCIA: MARTES, 27 SEPTIEMBRE P. 5 La conferencia del señor del Valle-InclánELARTE DEL ESTILO L a concurrencia para la segunda conferencia era selecta, "El arte del estilo", un hermoso bosquejo de psicología del estilo. Las palabras salían de los labios del autor de tantas cosas exquisitas, como las que ha escrito, como las que aún saldrán de su pluma nobiliaria, salían raudas, elegantes, cinceladas. Y aún más, había observaciones profundas, disecciones acertadas, de viejas cosas veneradas. Por todas partes, en todos los momentos, en todas sus frases, se trasunta siempre acabado conocimiento de las técnicas, pictórica y literaria, vastísima erudición en las cosas vaporosas del espíritu y relevantes condiciones de buen psicólogo. Sentimos no poder hacer siguiera una impresión meramente recordativa de tantas y tan hermosas cosas que dijo el padre augusto del blasonado marqués de BRADOMÍN. El carácter de crónica voladera tiene este artículo ligero nos impide poner marco merecido as tan distinguida disquisición, de quien ya no extrañan aplausos que con tanta justicia como frecuencia ha recibido.
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