AUTHOR: ROBERT GARLITZ DATE: 12/25/2005 06:24:00 PM ----- BODY:
HABLANDO CON VI, SEVERINO AZNAR EL CARBAYÓN , OVIEDO, ASTURIAS lunes 9 enero, 1911 p. 1 España en América "H ablando con VI" H oy he tenido una larga charla con V alle-Inclán. Este prócer de las letras, cada día más hondamente tradicionalista, más católico, más social , acaba de volver de América donde ha permanecido algunos meses. S us observaciones sobre aquellas jóvenes repúblicas tienen excepcional interés y convendría que las conociera E spaña y so bre todo el E stado y sus Gobiernos. El viene con la convicción de que es ahora cuando comienza a acentuarse la influencia de España sobre América. Cuatro siglos de dominación sólo han servido para desbrozar el camino a esa influencia , porque con esa lentitud hace el camino la civilización de los pueblos. Acusa poca perpiscacia creer que los únicos ni los principales lazos entre naciones son los de un gobierno común, que las influencias recíprocas acaban o se atenúan cuando se rompen esos lazos y cada una independiente sigue sus rumbos políticos. G recia pesó sobre Roma, pesa hoy todavía sobre Europa con los libros de sus filósofos y el rastro de luz de sus artistas. Roma ha continuado pesando sobre E spaña siglos y siglos, aún después de retirados de aquí sus precónsules y sus pretores, saturando de su espíritu nuestro a códigos y haciendo que cada movimiento de nuestros labios se recuerden Algo así pasa con E spaña en América. Allí dejó sus huellas no un hombre sino una raza, y la obra de un hombre puede ser efímera pero la de una raza es perdurable. Las huellas nuestras , el tiempo en vez de borrarlas las acentúa más . L as regiones más hospitalarias , las vías de comunicación más fáciles, útiles y rápidas no son las sorprendidas por los nuevos estadistas o por los modernos ingenieros, sino la que siguió y encontró su estancia de siglos la raza española. as rectificaciones que la realidad obliga a hacer fuerza a aquellas repúblicas a entrar en los cauces que nosotros abrimos hace un siglo. L a equivocación de un individuo es fácil, la equivocación de todo un pueblo no lo es tanto La lengua es un instrumento de dominación espiritual incomparable. Repiten nuestras palabras pero las palabras tienen un contenido espiritual que con ellas pasa a los cerebros y a las almas. Este contenido , sustancia de la lengua , es el bloque que amarra aquellas tierras a España más que la lengua misma. Y esta no muere en América, reverdecería y llevaría más pujante allí nuestra savia si nosotros nos preocupamos algo más del inmenso porvenir que allí tenemos. A América van italianos, alemanes, rusos, de todas las naciones del Globo pero todos tienen que aprender el castellano por que es la lengua de la religión en el templo, del derecho en los estrados, de los negocios en la Bolsa. hasta de la vida en general, en la prensa, en la familia, en la calle. La lengua evoca nuestro mundo espiritual, y a las dos generaciones ya están americanizadas que vale tanto como decir que están casi españolizados. L a lengua es el molde en que se funden y ese molde quiérase o no , es la obra de nuestra raza, de E spaña. P or la lengua podríamos acentuar prodigiosamente nuestra influencia en América y transmitirlo toda nuestra sustancia civilizadora, la ciencia, el arte, el derecho, la tradición , la vía misma de su desenvolvamiento industrial. Doce hombres de honradez, elegidos en nuestras Facultades de ciencias deberían vivir unos años en América y estudiar sólida, científicamente la fauna y flora de aquellos países con vista a las explotaciones industriales. L os libros que escribieran les daría la ciencia hecha y seria a España a la que deberían ese beneficio estupendo en cuya realización no podríamos tener competencia. . Pero si no la hacemos nosotros, lo hará Italia, Alemania o los Estados Unidos: ya lo están pensando. Ese problema lo podría resolver nuestra junta de pensiones enviando pensionados a América en vez de enviarlos a París, Munich o Sebastopol, Otro medio podría ser una gran casa que a precios baratísimos transportara y popularizara allí toda nuestra rica literatura clásica. Esto haría "lectores españoles", no sólo por la índole de su cultura y por el prestigio secular con que se presentarían al lector americano sino porque siendo primicapientis podrían hacerse y venderse en mejores condiciones económicas. Esta labor no puede hacerla ninguna de aquellas repúblicas y puede hacerla España fácilmente. Está España más cerca de cualquiera de ellas que ellas entre sí P ara ir de Buenos Aires a C uba, hay que pasar casi por España porque hay que venir a Canarias. Canarias podría ser el Depósito Central de este inmenso comercio de libros. Es camino breve para todas las repúblicas y por ellas nos comunicaríamos no sólo España a ellas sino ellas entre sí. Una facilidad para esta nueva penetración intelectual sería sería el evitar los abusos del librero en América EL editor español pone un precio a sus libros pero el librero americano hace con él una multiplicación fantástica. El origen de la novela de M enéndez P elayo le costó en B uenos Aires 10 pesos. Pero ese abuso puede terminar pronto . Este año se celebrará un Congreso Panamericano y en él se intenta acordar con carácter obligatorio y sanciones penales que el libro español tenga allí el mismo precio que aquí más los gastos de translación S i él fuera gobierno no tendría inconveniente en dar primas a los editores españoles que mayores facilidades dieran a la difusión del libro español. El libro afianzaría allí nuestro idioma y con él nuestro pensamiiento , nuestra influencia.
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