AUTHOR: ROBERT GARLITZ DATE: 12/29/2005 07:48:00 AM ----- BODY:
UNA VISITA A VI”, VALPARAÍSO, CHILE, EL COMERCIO DE LIBROS Y LA LITERATURA, LO QUE PIENSA EL INSIGNe ESCRITOR ACERCA DE LA PROPIEDAD LITERARIA INTERNACIONAL, IMPRESIONES DE AMÉRICA, BUENOS AIRES, UNIFORME Y MONÓTONA, DESEO DE CONOCER LA INTELECTUALIDAD CHILENA Ayer pudimos darnos el placer de saludar en su alojamiento del Royal Hotel al insigne literato español, don Ramón del Valle-In clán. Hacía días que acechábamos la oportunidad: pero sabedores de que el mal estado de salud del ilustre huésped habría hecho inoportuna nuestra visita, nos obstuvimos hasta el día de ayer. D on R amón del V alle-Inclán guardaba cama todavía S e prestó, sin embargo, a que le envistáramos, y puso en ello un gesto de suave cortesía que nos tranquilizó respecto del sacrificio que íbamos a imponerle E ra el hombre que nosotros conocíamos ya a través de los artículos de sus amigos y por el fotograbado de las revistas: rostro pálido y alargado, grandes ojos tras las gafas de negra moldura y barba monacil que completa el carácter de aquella fisonomía que revela, desde luego , inteligencia y bondad. E mpezamos con la frase consagrada-Le traemos el saludo de "El Mercurio"... Muchas gracias muchas... Sonnrió con benevolencia con una benevolencia que nos desarmó: pues, no nos sentimos capaces de atormentar a aquel hombre con un interrogatorio de oficio como cuando se entrevista a un vivero vulgar o un funcionario Las preguntas tradicionales no salieron de nuestros labios¿Qué le parece a usted Chile ? ¿Qué tal el viaje que ha hecho? ¿Son bonitas nuestras mujeres?. PreciosaVilla del Mar, ¿verdad? Preferimos irnos derecho al fondo con una declaración franca. Empezamos con excusarnos de la molestia que podíamos ocasionarle y le dijimos en seguida que nuestra visita era de admirador más que de reporter, más privada que profesional. ¿Aquí se me conoce, pues?preguntó con tono en que se veía una incertidumbre muy sincera. Sí se le conoce y se le lee. -Raro caso !Por donde he venido pasando me ha sido casi imposible encontrar libros míos... Una prueba más de que se venden. Aquí se le reputa a usted como uno de los primeros de los estilistas españolesVerá usted en aSantiago cómo le tratan los muchachos que escriben. N o tiene usted la popularidad de Blasco IBÁÑEZ, ni creo que usted la busque ni la necesite, pero entre los que saben leer, es usted debidamente apreciado. Días atrás, me entretenía leyendo sus Historias de amor... Ah, dio él, Cosas que hacen los editores. T odos los escritores. somos en España víctimas de esta industria. P or lo general, todas las colecciones de cuentos que se publican en volúmen han sido editadas a espaldas del autor. Son trabajos que aparecen en las revistas y cuya propiedad pasa a poder de la empresa que los adquiere. Esta los vende , en seguida, y así anda por el mundo tanto libro que , a la postre es nuestro, pero cuya presentación no nos hace ningún honor Y hemos aquí enredados en plena disertación sobre la industria y comercio de libros. El señor Valle-Inclán es partidario de que se establezcan tratados de propiedad literaria entre los dos continentes y cree que no sería América la menos beneficiada con ello. Hablamos de los precios que alcanzan los libros en Chile y se manifestó horrorizado cuando le dijimos que, por lo general, cada libro suyo nos costaba $4.50 habiendo aun algunos por los que se paga más. Estima el eminente escritor que si hubiera tratados, el autor se reservaba el derecho de poner precio a su libro como lo hace en su propio país y entonces el librero de América no podría, como hoy, crucificar al cliente con lo cual ganaría , a su juicio, la cultura general, por la difusión del libro barato y no ganaría menos el autor. Opusimos, por nuestra parte, a esas opiniones, el argumento corriente, diciéndole que nosotros somos intelectualmente productores escasos, que necesitamos vivir y prosperar acaso un siglo o dos para ponernos a un nivel de cultura cercano a los países europeos, por el incremento de la imigración y las lentas pero positivas disciplinas de la educación . Le expresamos, en fin, que el mismo criterio con que no buscábamos ni aceptábamos tratados de propiedad literaria era el que nos había hecho liberar de derechos aduaneros los libros: nos conviene que se lea, que se lea mucho, y abrimos ampliamente la puerta a la literatura y a la ciencia universales. _Pero ya ven ustedes lo que les pasa nos objetó. S i el libro es caro, no puede venderse mucho y, por consiguiente, no se cumple el propósito de ustedes. E n estos instantes aparecía en la alcoba la señora Josefina de V alle-Inclán a quien vimos acercarse al lecho del enfermo y tranquilizar a éste desvaneciéndole algunas aprensiones aparentemente nerviosas respecto a su temperatura. L a conversación se hizo más animada. Hablamos de España y de su actual renacimiento. Debemos advertir también que había ido con nosotros un representante de la revista Sucesosy un joven poeta que, momentos más tarde debía embarcarse para el norte. E stábamos, pues, entre gente del oficio y podíamos sin vacilaciones extendernos por el campo de la literatura. En la señora de V alle-Inclán se observa desde el primer momento una clara inteligencia, una comprensibilidad vivaz y un interés sincero y afectuoso por el trabajo de su esposo. S iempre, al referirse a éste, habla en plural: trabajamos, corregimos, hemos tenido tanto que hacer, etc. Dualización que muestra toda una faz de la hermosa vida literaria de V alle-Inclán y en la que, tal vez esté en parte, el secreto de sus éxitos, tan grandes como legítimos. Hablamos de los "jóvenes españoles. La señora de V alle-Inclán se mostró maravillada de que aquí estuviéramos tan al tanto de lo que ocurre por allá. Recordamos al poeta Villaespesa de cuyo fallecimiento se habló por aquí meses atrás cuyo fallecimiento se habló por aquí meses atrás S e puso en duda la efectividad de la noticiay se hicieron votos fervientes porque el autor de "Tristitiae Rerum " goce aún de cabal salud E l tema era para nosotros doblemente grato : se hablaba de literatura y se hablaba de España. N o se nos reprochará entonces que hayamos olvidado nuestros temores del comienzo y nuestros escrúpulos por la salud del escritor que teníamos al frente En lo que menos pensamos fue en consultar el reloj para cerciorarnos de que la duración de nuestra visita atropellaba los canones del manual de urbanidad. El fotógrafo DUFFLOCK vino a abrir un paréntesis en el interesante párrafo que escuchábamos acerca de la actual evolución de las letras y el pensamiento españoles. C on la misma indulgencia con que nos recibiera, se prestó a "posar". Valle-Inclán ha viajado mucho , conoce las multitudes, y para él, como para Ferri, el fotógrafo es una manifestación viviente del espíritu moderno con el cual debe transigirse. Hablamos en seguida de América, de esta América que descubierta hace más de cuatro siglos por los europeos, sigue siendo desconocida para ellos. Valle-Inclán expresó con franqueza que no le gustaba Buenos Aires por su intensa monotonía, por su uniformidad desesperante. !Todas las calles iguales, por Dios! Esta parte de América era lo que me quedaba por conocer dijo él. Aunque apenas he tenido tiempo de salir , debo decirles que Valparaíso con sus cerros y sus calles torcidas me parece encantador, verdaderamente pintoresco.. Se percató, sin duda del asombro pintado en nuestra fisonomía, porque insistió en su juicio con frases entusiastas y calurosas , apoyado por la señora, que aseguraba haber sorprendido en nuestra ciudad hermosísimos puntos de vista. ¿Sentirá usted cierta desolación , cierta orfandad espiritual en estos centros tan apartados del tráfico de la vida europea? N o , de ningún modo En primer lugar yo no hago en España esa vida bulliciosa y exterior que se llama la vida literaria. Soy, hasta cierto punto un solitario absorbido por mi trabajo . L o que echo de menos son mis elementos de aficcionado a las artes plásticas . A mí me gusta con verdadero ardor el grabado, el tallado , todas esas ramas de las bellas artes tan poco apreciadas todavía me entretienen mucho y como , así de viaje, no puedo dedicarme a ellas, suelen darme de deseos de estar en España , en la casita que todos mis amigos conocen. A propósito de arte, se va a encontrar en Santiago dos exposiciones: una de bellas artes y otra de antiguedades históricas. Sí, lo sabía y espero que no sean para mí un desengaño como fue la de Buenos Aires , cuyo atraso en estas materias raya en lo inconcebible. ¿L e interesarán a usted muchas de las curiosidades que se exhiben en la Exposición histórica. Y o creo que sí. C onversamos aún algunos minutos. Salieron a luz algunos nombres de escritores y títulos de libros. Recordó el libro de la Señora Labarca Hubertson sobre la literatura española contemporánea: habló cariñosamente de Francisco C ontreras a quien conoció en Europa y expresó sinceros deseos de estrechar relaciones con los escritores chilenos, especialmente con los jóvenes, deseoso de llevar a España una buena impresión de nuestra actividad intelectual. Aunque ni en su rostro ni en su actitud revelaba cansancio ni disgusto, creíamos que era llegada ya , sobradamente la hora de despedirnos. Así lo hicimos notar a nuestros compañeros y nos levantamos. -Vuelvan ustedes cuando gusten ! Gracias, don Ramón y perdone usted. Es el oficio.... D on Ramón Valle-Inclán sonrió levemente, mientras la señora abría la puerta y nos despedía, reiterándonos las finas expresiones vertidas por su esposo.
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