AUTHOR: ROBERT GARLITZ
DATE: 12/30/2005 06:08:00 AM
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PARTIDA DE SANTIAGO
jueves 10de noviembreELMERCURIO DESantiago
Ayer partió don Ramón del VI, el último de los conferencistas europeos que han venido a Chile en estos meses.
Ahora que se han ido , se puede hablar de ellos en términos generales y sin peligro de cometer descortesías con los húespedes distinguidos.
Han hecho algunos bienes , ¿quién puede dudarlo? Han despertado interés por los asuntos intelectuales , han logrado convencer al gran público de que puede uno pasarse hasta dos horas oyendo hablar de problemas religiosos o de literatura y arte, todo ello sin aburrirse y sin deseos de dormir
Este es ya un enorme progreso. Antes del aluvión de conferencistas se consideraba que un discurso o conferencia era una de las formas más abominables del tedio. Ahora la gente está resuelta a pagar 10 pesos por oir a un hombre que habla bien sobre cualquier tema.
La conferencia es un medio de difusión de ideas eminentemente moderno. No tenemos ya tiempo de leer libros y ni siguiera hojear revistas; de suerte que preferimos recibir las ideas debidamente guisadas y de viva voz, por un ser que se ha tomado el trabajo de estudiar la materia.
En rigor no se puede hoy prescindir de la conferencia para cualquiera propaganda de ideas y en los países en que se venden pocos libros, éste puede ser un medio que explotarán los hombres de palabra fácil y de cultura elevada para ganar algún dinero con provecho de su prójimo.. Después de Anatole France , de un Clemenceau, de un VI, nadie puede considerarse deprimido si hace una conferencia y cobra dinero a la entrada.
Convendría que los grandes colegios donde se da una educación literaria, se obligara a los jóvenes de mayor talento a practicar el arte de la conferencia que puede serles utilísimo en la vida. . Los países democráticos donde cada día se acentúa más la necesidad de influir intelectualmente sobre las masas necesitan buenos conferencistas.
A medida que desarrollemos por estos medios los conferencistas de industra nacional, podemos protegerlos y eliminar a los importados. Por ahora, los pocos conferencistas indígenas que poseemos están en una situación desventajosa.
Los importados desembarcan en Montevideo y comienzan ahí a repetir en cada ciudad las tres o cuatro conferencias que traen preparadas.
Mientras que el conferencista nacional prepara y como no tiene más que un público no se le deja tiempo ni oportunidad para aprender echando a perder.
Cuando sea posible que un conferencista de industria nacional repita su trabajo en Valparaiso, Santiago, Talca, Chillán y Concepción, no cabe duda que llegaremos a formar buenas especialidades. Hasta se puede pensar en el envío de conferencistas a los países vecinos, aún cuando en la Argentina son muy capaces de gravarlos con un fuerte derecho de internación.
El arte de la conferencia es menos complicado de lo que a primera vista parece. Para ejercerlo con cierto brillo se necesitan condiciones naturales tales como la buena voz , el gesto oratorio y cierta facilidad para hablar correctamente Con eso y con haber estudiado algo la materia, el éxito es muy probable. Lo que no quita que una persona de tan mala voz como el señor Cavestany y tan poco orador como él,pueda alcanzar resultados satisfactorios aún en las conferencias sobre materias que conocía muy debilmente. Pero este caso no hace ley. El señor Cavestany tenía el secreto de sus versos que agradaban mucho a la parte feminina del público.
El buen conferencista tiene sus trucs o maulas para entretener al público o para despertarlo cuando sele comienza a dormir. El señor Ferri, por ejemplo, tenía el truc de su mamá, es decir que, cuando la concurrencia se le distraía contaba alguna anécdota conmovedora sobre su "vecchia madre” y el público se reanimaba levantado por la fuerza del amor materno. El abate Gaffre se dirigía a las señoras y censuraba con picante ingenio algunas de sus aficiones . El señor Canvestany una copla sobre los ojos negros . Y en fin , cada uno tenía su resorte preparado para despertar a los oyentes .
Este punto es capital : hay que llevar en la memoria algunas frases o anécdotas destinadas a arrojárselas al público cuando comienza a cabecear .
Lo que deben procurar los conferencistas de industria nacional si es que llegan a producirse algunos, es no salir todos a un tiempo, porque está probado que el exceso es fatigante, desprestigia el género y ocasiona gran confusión de ideas. Se puede oir una conferencia por semana; pero si le imponen en una misma semana el positivismo de Posada, la Juana de Arco del abate Gaffre y el arte "emotivo de del señor VI , la cabeza queda como si lamachucaran .
Con estas reglas elementarias, creemos que en poco tiempo la industria de las conferencias se habrá desarrollado en Chile casi tanto como los duraznos en jugo. Al fin y al cabo ¿qué
es la conferencia sino una conserva literaria o científica y ¿qué puede ser sino una lata?
firmado "Oidor"
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