AUTHOR: ROBERT GARLITZ
DATE: 12/14/2005 09:30:00 AM
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4. CONFERENCIA de VI
la Fue la de ayer seguramente la conferencia más interesante de cuantas ha dado en esta capital el eminente literato D. R. del VI y bien demostró la concurrencia aplaudiendo sus diversos pasajes y celebrando como se merecía numerosas partes de la misma.
Comenzó la conferencia con una serie de bellos párrafos en que encontramos al VI famoso que tantas veces nos ha cautivado en sus bellos libros. y siguió luego trazando el retrato anecdótico de Zorrilla, Campoamor, Manuel del Palacios y Valera. hechos con verdadero entusiasmo.
E
L DIARIO ESPAÑOL MIERCOLES 6 JULIO
3. CONFERENCIAS DE VI "EL MODERNISMO"
LOS APLAUSOS CON QUE LA CONCURRENCIA SALUDÓ AL SR. VI sobre el MODERNISMO fueron bien merecidos.
Ha sido ésta la mejor conferencia de la serie sin duda porque VI se hallaba en terreno propio hablando de cosas conocidas.
COMENZÓ explicando su concepto del modernismo y dijo que el modernista no era el que rompía con los viejos moldes por cuanto esto imponía crear otros nuevos.
El Modernismo es la interpretación de la vida de un modo propio poniendo por encima de todo la emoción personal.
En el arte cambian las medidas , las formas, los aspectos.
Solo permanece la esencia íntima eso que constituye la razón emocional de todas las preferencias .
La emoción es una condición que realza las cosas bellas , es armonía de la luz en el cuadro, armonía de la línea en la escultura, del ritmo en el verso.
El Modernismo, así entendido comenzó en España con la pintura de Sorolla, artista genial que siente como ningún otro la emoción de la luz.
Sorolla, dijo, no tiene más defecto que el de haber pretendido generalizar el procedimiento que si es útil en el paisaje no puede serlo en la figura pues en el paisaje la luz permanente es una cosa eterna en la constante repetición de las horas mientras que en la figura es un absurdo porque supone la pretensión de poner el modelo en condiciones definitivas de luz.
E n la figura no es lo mismo la luz sino la expresión y ésta cambia al cambiar aqúella En el retrato la luz debe ser neutra vigorizando la expresión.
Después de Sorrolla aparecieron otros modernistas, Rusiñol, Casas, Miró, Regoyos cuyos principios fueron difíciles, pero cuyo trunfo fue por eso más sólido, más seguro, dándose casos como el del famoso cuadro de Ramón de Casas "Reo de Muerte" que en España sólo obtuvo una mísera tercera medalla mientras que en Viena.
Se le premió con medalla de oro de primera clase.
A grandes Rasgos describe el cuadro y Luego hace lo mismo con "Los Monjes de Montserrat de Santiago de Rusiñol, obra que calificó de admirable por la emoción de luz ahí difundida perpetuando dos recuerdos: el del oro de la tarde y el violeta de la noche.
Citó luego a Anselmo Miguel Nieto, a Julio Romero de Torres, a Ricardo Baroja, el gran aguafuertista después de Goya.
Los pintores modernistas no interpretan el natural sino que lo exaltan por eso al pintar un paisaje, los modernistas acumulan en el fragmento que es su cuadro, todo el conjunto de emociones de luz y de armonía de color que los no artistas han observado en todo el paisaje.
De ahí las exageraciones que a veces se notan en la mayoría de los cuadros cuando quieren colocar la emoción general que el cuadro debe resumir.
Habló luego de Romero de Torres que calificó como el más intenso de los pintores de hoy. Y en párrafos magníficos recordando los mejores de sus libros evocó el ambiente de Córdoba románica, muslímica y cristiana.
Habló después de Anselmo Miguel Nieto, el más alto, el más puro, el más formidable y desconocido de los pintores contemporáneos.
Relató algunas anécdotas de Nieto dibujando su carácter férreo y voluntarioso.
Pasando al campo literario, dijo que al aparecer el modernismo éste no halló enemigos entre los grandes de las letras sino entre los segundones, los que vivían de la imitación.
Ni Valera, ni Palacio , Valdés, ni la Pardo Bazán , ni Galdós, ni Menéndez Pelayo fueron adversarios del modernismo y la juventud avanzó resueltamente.
Eran Unamuno, Azorín, Baroja y luego muchos más poderosas inteligencias como la de Ortega y Gasset.
Aparecieron en un momento agitados, traían el sentimiento de la patria, no la patria bravacona y pendenciera que oculta los defectos y se lía la manta a la cabeza sino la de los que se imponían por criterio único ser los mejores. Su patriotismo era el de la Ascensión.
Habló de los literatos nuevos citando anécdotas , esbozando retratos entre ellos los de Benavente, Unamuno, Azorín, Pío Baroja y Ciges Aparicio y es justo reconocer que VI se mostró tan justo crítico como perfecto caballero.
Muchos de los literatos estudiados no encuadran con su manera de pensar, pero no ocultó sus méritos no rebajó sus cualidades.
Fue la de ayer, en suma, una excelente conferencia y los aplausos del público bien merecidos. '''
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