AUTHOR: ROBERT GARLITZ DATE: 12/16/2005 10:29:00 AM ----- BODY:
3. "LA ESPAÑA CLÁSICA"3a conf en BA LA PRENSA 3 JULIO 29 ''0p. TEN 3Aconferencia de VI ZORRILLA, PALACIOS, CAMPOAMOR Y VALERA . EL SELECTO PÚBLICO QUE CONCURRIÓ AL Teatro Nacional para asistir a la tercera conferencia de VI tuvo occasión de escuchar una disertación que, interesante por virtud del tema, resultó lúcida y de gracioso ingenio. VI más dueño yahora y poseído del ambiente se presentó ayer con todo su personal de agudo y espiritual comentarista. Habló con cariño de Zorrilla, de PAlACIOS, CAMPOAMOR Y VALERA conocidos por él en la íntima amplitud del valer de tal modo que más una conferencia en que se guarda la línea de un propósito anterior, fue la de ayer una disertación anécdotica familiar, bella, durante la cual el conocedor de aquéllos habló sintiendo la estrecha comunidad de la índole. VI ocupóse en primer lugar de Zorilla, el célebre poeta español que prescindiera del romanticismo francés para aspirar al galardón de poeta nacional. Señaló unas condiciones excepcionales. La magnificencia de sus obras y dejando la personal al alcance de todos para hacerlo a base de sus recuerdos, relató con sencilla elocuencia las circunstancias en que él conociera a Zorrilla. Este debía visitar, según promesa el colegio donde se hallaba y como no se la admitío como parte de la comisión encargada de saludar al poeta, vivióse precisado a recitar íntegramente sus versos para mostrar suficientes titulos. Recordó luego que las condiciones de lector del poeta, eran extraordinarias, sencillamente, así como lo era la facilidad única para armonizar las palabras, para aplicar y crear los adjectivos. Esa virtud podía decirse que si no equivale a crear ideas, representa en la literatura el prestigio de crear diversos matices de una misma idea. Relatos sencillos, pero finamente hechos, a propósito de Zorrilla que daban sus más sobresalientes caracteristicas como olvidarse ex profeso de sus versos y lamentarse más infeliz de lo que era, el tiempo que pasaba bajo la férula de un empresario que lo reducía, según él a ni hablar ni decir versos siguiera suyos sin permiso y la correspondiente paga así como el período durante el cual se vio precisado a escribir versos dedicados a las ciudades españolas que luego se publicaban para servir la difusión del periódico en las mismas, todo ello con citas de sus palabras y menciones de sus más bellas poesías. DESPÚES DE ZORRILLA, VI se ocupó con igual agudeza de juicio y originalidad de sus observaciones,de otro poeta español, Manuel del Palacio, la característica especial de éste bueno, moralizador y sencillo fue tratado con verdadera maestría. Los recuerdos que hizo de su persona dejaron una impresión acabada viviente . Luego del Palacio , VI se ocupó de la personal de Campoamor, otro poeta contemporáneo, de especial erudición, filósofo, latinista, matemático, y dado con cariño a las ciencias médicas estudios que hubo de abandonar para dedicarse a la alta literatura. Toda su obra dijo, es como el arte consumado de la ambiguedad, y es por ello que, a pesar de los que han pretendido imitarlo, nadie puede preciarse de haberlo conseguido. El disertante hizo un hermoso retrato de Campoamor cuya sonrisa permanente en los labios es como el trasunto de la capacidad de suave ironía de su espíritu. Así como sus grandes y graves ojos decían por anticipado la poética emoción de que era capaz su temperamento especial. Entre sus características literarias citó la que lo presenta como el más hábil de cuantos escritores castellanos se conocen para establecer en sus versos y su prosa el pasaje de lo sencillo a lo hondo y vice versa, y entre las personales, su amabilidad sencilla y elegante su bondad y su desprendimiento en cuanto se refiere a la publicación de sus obras. Al Efecto de ellas participaron los libreros y los editores por considerar con la vanidad propia del poeta que los versos son pan de los espíritus, pan que no tiene precio. Después hizo la confesión ya que la crítica no lo ha hecho notar que sin su obra el Marqués de Bradomín no tenía precedente en la literatura. Tenía el recuerdo que su espíritu conservaba de Campoamor de quien puede decirse que no se sabe si se solía de pecar o de pecar se reía Por último el disertante se ocupó de Valera a quien estudió breve pero elocuentemente, grande y hermoso, dijo cuando estaba ya ciego hablaba con una prosa epopeya que a fuerza de acumbrarla era en él natural. Citó , a propósito, un emocionante caso en el que Valera era componente de un jurado con el gran Don Marcelino cuando había muerto y Zorrilla. El premio eran mil pesetas al mejor soneto que se presentara ante él. Como jurado vio los sonetos y escribió, por su parte uno, colocándolo de modo que lo examinaran luego sus colegas, puso en el sobre el lema el nombre de Zorrilla como autor de sus soneto. El jurado acordó al ése sus sufragios a su indicación y la viuda del que Zorrilla aparecía firmándole, percibó el premio Antes de finalizar su disertatación que como antes dijimos tuvo un sello tan especial en todo su desarrollo, VI hizo oportuna sreferencias de Valera como personal literario hasta dejarla definida con la nitidez necesaria de juicio.
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