AUTHOR: ROBERT GARLITZ DATE: 12/30/2005 04:41:00 PM ----- BODY:
martes 27 septiembre p. 4 ELNACIONAL (ASUNCION) Siluetas de artistas: Zorrilla, Campoamor y Palacio . El arte del estilo. Hemos tenido el honor de escuchar dos conferencias de VI y, francamente, hemos de declarar que quedamos encantados del eximio escritor español. En la primera conferencia nos habló de dos grandes maestros castellanos y de un tercero que Clarín graduó en un día de tres cuartos de poeta. : hizo la silueta del creador de DONJUAN TENORIO, del picante autor de las DOLORAS y de don Manuel del Palacio. En forma anecdótica caracterizó a los tres, presentándolos en la pintura de su personalidad. La gracia ática , las alusiones delicadas pero hirientes, brotaban de sus labios , matizando los conceptos profundos y las observaciones más originales . N o hemos leido nunca un juicio más certero que el que nos dio sobre Zorrilla. L a magia de ese hombre extraordinario está más que que en su instinto musical y en su dominio de la tecnica, en ese modo de ver y expresar las cosas.En ello está toda su originalidad. VI lo ha probado con tal acopio de datos , con tal conocimiento de sus obras que aún estamos admirados de las observaciones que en forma sencilla, casi familiar, nos hizo oir a este respecto. En suma, las pocas palabras que consagró a Zorrilla valen más que todos los volúmenes que le han dedicado los indijestos (sic) dómines de la crítica española. L a silueta de Campoamor fue de mano maestra. Tal es es el autor de las DOLORAS si bien no es el Campoamor completo. Esa vaguedad sujetiva que es el encanto de las DOLORAS no es siempre la nota predominante del poeta que a menudo en dos versos condensa un poema fácilmente desarrollable en tantos versos como versos tiene la Odisea. Don Manuel del Palacio y de paso Núñez del Arce, Valera y otros fueron presentados en forma tan nueva como deliciosa. Su palabra fácil y sencilla, libre de torpes atavíos, se deslisa (sic) clara y serena. Su estilo trasparente se ilumina por dentro, expresando los afectos del conferenciante, sin que este pierda su serenidad, su gesto tranquilo y la monotona majestad (sic) de su entonación. En fin todo nos sugestionó VI ... hasta su figura abracabradante , su tez románticamente pálida...hasta sus quevedos y su barba de chivo que dijo Rubén Darío. Pero aún no habíamos conocido al espiritual escritor. Recién anoche le vimos y le oimos en la plenitud de su talento. A decir verdad, se nos reveló muy superior a lo que nos habíamos imaginado leyeéndole y hasta oyéndole en su primera conferencia. P arece que hubo como un despliegue de su espíritu ante el vacío de nuestro teatro V acío sí!Nuestro público que atropella las boleteríasdesde la víspera de las funciones cuando se trata de algún saltimbanque o de algun rabelerocualquiera, se mostró recio para acudir al llamado del arte. El teatro estaba desierto!Algunos intelectuales, unos pocos estudiantes y dos o tres damas formaban todo el auditorio del hombre illustre que desde la remota España nos trae algunas gotas de rocío a este desierto de cultura perdido en los confines de América. N o había ni españoles , ya que este hombre íntegro , este alto cultor de las letras no halaga vanidades nacionales, ni busca aplausos de los que no son capaces de entenderle aunque hablen en su lengua y sean hijos de una tierra común... Así , rodeado de un núcleo escogido, selecto, empezó a hablar mansamente, suavemente, deslisándose (sic) su dicción rítmica, clara y tersa como un manantial cristalino que se escurriera sobre una suave pendiente. Nos habló del ARTEDELESTILO... Sería osadía pretender esbozar siquiera todo cuanto dijo . Estaba en su terreno , nos hablaba de su propio arte, de lo que forma su fuerza de escritor, de aquello que nadie como él domina en las actuales letras españolas. Bien pronto, se vio que estaba en lo suyo, sus palabras caldearon , su acento se elevó y al punto la elocuencia vibró en sus labios , agitándonos en las más delciosas emociones. Recién en ese momento nos dimos cuenta de que estábamos en presencia de un gran maestro , el primero de habla castellana que haya pisado no ya nuevo pobre Paraguay, el continente americano. De hoy más en adelante nuestras simpatías se han convertido en admiración y VI no será ya, para los que le oimos emocionados, el delicado cultor de la prosa, el cincelador del añejo idioma del Arcipreste de Hitay de don Alfonso el Sabio, el Benvenuto Cellini de la prosa castellana, que dijo uno de nosotros, sera además, el maravilloso esteta, el conocedor perspicaz de todos los secretos del bien decir, el crador y el crítico, en cuya individualidad literaria se con fundenel arte y la filosofía del arte. Hubiéramos querido disponer de espacio y tiempo para dejar constancia de las infinitas impresiones que ha despertado en nuestro espíritu la conferencia de anoche . Desgraciadamente no disponemos de lo uno ni del otro. Hemos de decir, para terminar estas notas escritas al correr de la plumaque su dicción misma fue la mejor, la más provechosa lección que pudo darnos sobre ELARTEDELESTILO. Dado el extraordinario éxito de anoche , todo el público pide que el gran maestro dé una última conferencia y el mejor castigo para los que no asistieron a sus otras disertaciones será oirle una vez siquiera para que comprendan lo que han perdido con no oirle anteriormente. Es casi seguro que VI acceda y nos dé una conferencia de despedida el próximo miércoles. ELNacional cumplirá un deber anunciando por boletines si así sucede.
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